Charming Art

El arte de encantar

Cuando vió el panorama se dió cuenta de que estaba en el lugar adecuado. No era tan claro como esperaba pero sabía que el estilo ochentero haría a la gente pensar en marrones y grises. Los camaras llegarían en pocos minutos, la joven estrella en menos de media hora. Hasta entonces estaba solo, sabía que quedaba algo por hacer pero no el qué. Cuando Marta apareció, Alberto no estaba seguro de poder realizar el segundo movimiento. Era una pieza más exigente que las anteriores realizadas en conjunto. Se estaba acostumbrando a no hacer demasiado para conseguir lo mismo, y esta sería una buena misión para probar que no podía considerar todo tan sencillo. Marta simplemente esperaba, con su nuevo peinado. Se reía, mientras hablaba con uno de los iluminadores, y preparaba con el móvil los detalles de su cena al acabar, en el Meitos, con unos amigos a los que no veía desde antes del gran show.

Cuando vió el panorama se dió cuenta de que estaba en el lugar adecuado. No era tan claro como esperaba pero sabía que el estilo ochentero haría a la gente pensar en marrones y grises. Los camaras llegarían en pocos minutos, la joven estrella en menos de media hora. Hasta entonces estaba solo, sabía que quedaba algo por hacer pero no el qué. Cuando Marta apareció, Alberto no estaba seguro de poder realizar el segundo movimiento. Era una pieza más exigente que las anteriores realizadas en conjunto. Se estaba acostumbrando a no hacer demasiado para conseguir lo mismo, y esta sería una buena misión para probar que no podía considerar todo tan sencillo. Marta simplemente esperaba, con su nuevo peinado. Se reía, mientras hablaba con uno de los iluminadores, y preparaba con el móvil los detalles de su cena al acabar, en el Meitos, con unos amigos a los que no veía desde antes del gran show.