
En su tiempo libre, se dedicaba a su único hobbie. Realizaba fuentes que subía gratuitamente a una página online. Unas veces eran clásicas, otras modernas y transgresoras, en ocasiones se pasaba semanas terminando alguna temática. Con frecuencia entraba en la web a mirar como aumentaba el número de descargas de sus pequeñas creaciones y los comentarios y puntuaciones positivas que la gente dejaba. Muchas veces se masturbaba mirando ese pequeño número al lado de sus obras o con algunos de los comentarios más favorables. Alcanzaba el extasis con unos pocos ks, menos de lo que ninguna foto que se precie ocuparía. Su arte era superior. Aún recordamos su mejor trabajo. El número de descargas aumentó en los primeros días lo que muchas otras jamás llegarían a alcanzar. Nos habló de ello durante semanas. La erótica de sus palabras era increible para el tema tratado. Llegó un momento en el que todos en el grupo la habíamos descargado y llegado a usarla con periocidad. Él lo sabía y gozaba con ello. Fue tras ver una nota de Paula en la que usó una de sus fuentes cuando descubrió que había algo en ella que le fascinaba. Fue entonces cuando comenzó a combinar dos hobbies.